
QUÉ VER EN LAKI, GUÍA PARA VISITAR LOS CRÁTERES DE LAKAGÍGAR
◊ UN ASOMBROSO PAISAJE A LA SOMBRA DE LA ERUPCIÓN 1783 ◊
LAKI EN POCAS PALABRAS
El entorno de Laki, situado al sur de las Highlands↗, conforma uno de los paisajes más hermosos y contradictorios de Islandia: un precioso tapiz de musgo color fluorescente, cubriendo la hilera de cráteres y lenguas de lava que se originaron durante una de las erupciones más devastadoras en la historia de Islandia.
Formando parte del Parque Nacional del Vatnajökull↗, la zona se ve dominada por una larga fisura volcánica salpicada de numerosos cráteres y conos de escoria. Aquí, la luz cambia de forma constante bajo un cielo tormentoso, convirtiendo este rincón de las Tierras Altas en un lugar tan hermoso como inquietante y estremecedor.
Recorrerla supone adentrarse en uno de los territorios más salvajes de Islandia y alejados del turismo en masa, pues a pesar de su soberbia belleza, por fortuna, sigue siendo un lugar solitario que recibe muy pocas visitas.
El surrealista tapiz de constastes que encontramos en la actualidad, es el resultado de la incesante actividad volcánica que se sucede desde hace más de dos siglos. Precisamente por ello, visitar Laki no consiste únicamente en contemplar un paisaje espectacular. Es también una oportunidad para conocer uno de los episodios más importantes y dramáticos de la historia natural de Islandia.
LA FUNESTA ERUPCIÓN DE 1783
La historia de Laki quedó marcada para siempre por la erupción de 1783, una de las mayores erupciones volcánicas de los últimos siglos y una auténtica tragedia para la población de este país.
Los campos de lava, las hileras de cráteres y las oscuras montañas que rodean Laki, son el recuerdo visible de aquella gigantesca erupción. Todo comenzó el 8 de junio de 1783, cuando una gigantesca fisura agrietó la corteza terrestre. El sistema de Lakagígar, conocido habitualmente como Laki, acabaría desarrollando una espectacular cadena de cráteres a lo largo de aproximadamente 27 kilómetros.
Durante los meses siguientes, el volcán expulsó cantidades extraordinarias de lava y, sobre todo, enormes volúmenes de gases volcánicos. La erupción se prolongó durante varios meses y transformó completamente el paisaje de esta región de las Tierras Altas.
La magnitud del fenómeno fue extraordinaria. Se estima que la erupción produjo alrededor de 14 km³ de lava, convirtiéndose en una de las mayores erupciones de lava de los últimos milenios. Pero fueron los gases emitidos a la atmósfera los que provocaron algunas de las consecuencias más devastadoras.
Entre ellos destacó el dióxido de azufre, que contaminó la atmósfera y provocó una enorme nube de gases y partículas tóxicas. En Islandia, sus efectos fueron especialmente graves: la contaminación afectó a los pastos y provocó la muerte de una gran parte del ganado. La consecuencia fue una terrible crisis alimentaria conocida como la Móðuharðindin, o «neblina de las dificultades». La pérdida de animales provocó una grave escasez de alimentos y una hambruna que afectó duramente a la población islandesa.
Se calcula que alrededor de una cuarta parte de la población de Islandia murió como consecuencia directa o indirecta de la catástrofe. La pérdida de ganado fue todavía más devastadora: aproximadamente el 80 % de las ovejas, el 50 % de los bovinos y el 50 % de los caballos murieron durante la crisis.
Pero las consecuencias de Laki no se quedaron en Islandia. La enorme cantidad de gases volcánicos liberados alcanzó la atmósfera y la nube volcánica se desplazó sobre Europa. Durante el verano de 1783, numerosas regiones europeas experimentaron una bruma seca y persistente, acompañada de un olor desagradable y problemas respiratorios.
En Gran Bretaña, aquel verano quedó asociado a una extraña niebla conocida posteriormente como «Laki haze». Las temperaturas y las condiciones atmosféricas también se vieron alteradas, y los efectos de la erupción llegaron a sentirse en diferentes partes del hemisferio norte. La catástrofe tuvo además importantes consecuencias climáticas. La enorme cantidad de dióxido de azufre liberada por la erupción provocó la formación de aerosoles en la atmósfera, capaces de reflejar parte de la radiación solar y alterar temporalmente el clima.
El episodio llegó a afectar incluso a la vida política de Islandia. El desastre fue tan grave que se llegó a plantear la posibilidad de evacuar a la población islandesa hacia Dinamarca, aunque finalmente el proyecto no se llevó a cabo.
Hoy, más de 240 años después, resulta difícil imaginar la dimensión de aquella catástrofe contemplando tranquilamente los paisajes de Laki. Sin embargo, bajo nuestros pies permanecen las huellas de aquel acontecimiento: una interminable sucesión de cráteres, campos de lava y montañas volcánicas que recuerdan que este aparentemente tranquilo rincón de las Tierras Altas fue escenario de una de las mayores erupciones de la historia reciente de la Tierra.

Recreación de la erupción de Laki en 1783

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QUÉ VER EN LAKI POR LIBRE: NUESTRA PROPIA EXPERIENCIA
Visitar Laki y los cráteres de Lakagígar, es una de esas experiencias que justifican por sí solas adentrarse en las remotas Tierras Altas de Islandia↗. Aquí no existe una única atracción, sino más bien se trata de todo un paisaje volcánico a descubrir poco a poco según avanzamos por la carretera.
La mejor manera de conocer la zona es realizar el Laki Loop, un recorrido circular formado por la F207, Lakagígavegur, que recorre la hilera principal de cráteres que forman el sistema volcánico de Lakagígar. Pero la aventura comienza mucho antes de llegar a la F207, pues el trayecto por la F206 Lakavegur, que conduce desde la Ring Road hasta el cruce de Laki Loop aguarda numerosas sorpresas, entre ellas el famoso cañón de Fjaðrárgljúfur y la preciosa cascada de Fagrifoss.
La F207 es unidireccional, comienza al final de la F206, tiene aproximadamente 25 kilómetros y, aunque sobre el papel pueda parecer un tramo corto, las condiciones de la pista hacen que la velocidad sea muy reducida. Hay zonas pedregosas, superficies irregulares y vados que pueden variar considerablemente dependiendo de las lluvias y del deshielo. Por eso, el tiempo necesario para completar el circuito depende mucho del estado de la pista y de las paradas que merece la pena efectuar.
Otro factor a tener en cuenta es que aquí, la conducción forma parte inseparable de la experiencia. Durante el recorrido atravesaremos campos de lava, extensiones de ceniza negra, cráteres volcánicos cubiertos de un intenso musgo verde fluorescente, pequeños lagos, valles desolados y montañas de colores cambiantes.
Hay dos grandes paradas imprescindibles que concentran buena parte de los atractivos de Lakagígar: el Monte Laki, donde encontramos las mejores panorámicas de la enorme fisura volcánica, y Tjarnargígur, un espectacular cráter con un pequeño lago de aguas azuladas en su interior. Más allá de estas dos importantes visitas, las paradas al margen de la carretera para contemplar el paisaje pueden ser numerosas e improvisadas.
El acceso a Laki comienza en la carretera 206, cerca de la aldea de kirkjubæjarklaustur en la Ring Road sur, que poco después se convierte en la F206 Lakavegur, una pista de montaña que se adentra progresivamente en las Tierras Altas de Islandia. Aunque el destino final son los cráteres de Lakagígar, el propio trayecto forma parte de la aventura y merece ser recorrido sin prisas.
EL FAMOSO CAÑÓN DE FJAÐRÁRGLJÚFUR, PRIMERA PARADA ANTES DE ADENTRARNOS EN LAS TIERRAS ALTAS
Desde la Ring Road, el primer desvío conduce hacia Fjaðrárgljúfur, uno de los grandes cañones del sur de Islandia↗. Se encuentra a unos 6 kilómetros de la carretera principal N1 y, a diferencia del resto de la ruta hacia Laki, este tramo puede recorrerse con un turismo convencional. Merece la pena explorarlo con detenimiento y recorrer el circuito de pasarelas situado a su alrededor. Es una parada que consideramos imprescindible antes de continuar hacia las Tierras Altas↗.
Tras visitar el cañón, retomamos el camino hacia el norte por la F206 Lakavegur. Desde este punto quedan aproximadamente 32 kilómetros hasta el cruce con la F207, donde comienza el Laki Loop, lo que nos llevó unas 2 horas de conducción más el tiempo dedicado a paradas para tomar fotos.
El asfalto en la F206 desaparece y la pista comienza a avanzar entre colinas volcánicas, valles, campos de lava y progresivamente comienzan a aparecer los primeros mantos de musgo color fluorescente. No es una carretera para recorrer rápidamente: los baches, piedras, zonas irregulares y, especialmente la belleza del paisaje obligan a conducir despacio.

Cañón de Fjaðrárgljúfur

Cruce de la F206 cerca de Fjaðrárgljúfur

Desierto de lava cubierto por musgo en la F206
LOS VADOS DE LA F206
Uno de los aspectos que más condiciona el recorrido son los cruces de ríos sin puente. A lo largo de la F206 nos encontramos con varios vados, aunque no todos tienen la misma dificultad. Uno de los primeros es el Stjórn, que normalmente no suele presentar grandes problemas.
Más adelante aparece el cruce del río Geirlandsá, uno de los más importantes de toda la carretera y, además, el río que alimenta la espectacular cascada de Fagrifoss. A pesar de ser uno de los más amplios no suele ofrecer demasiados problemas.
El vado del río Hellisá es posiblemente el punto más delicado de la F206. Se encuentra poco antes de llegar a la intersección con la F207, aunque en condiciones normales puede ser perfectamente atravesable con un 4×4 adecuado, su profundidad cambia considerablemente en función de las lluvias y el deshielo. En condiciones favorables el agua suele rondar los 40 centímetros, pero puede aumentar rápidamente después de llover. La propia carretera está marcada para indicar el trazado del vado para facilitar su cruce. Hay que tener presente que cada uno de estos vados se cruza en dos ocasiones, pues el trayecto por la F206 se efectúa de ida y vuelta.

Cruce del río Hellisá en la F206

Cruce del río Hellisá en la F206

Vado del río Stjórn

Vado del río Geirlandsá cerca de Fagrifoss
FAGRIFOSS, UNA PARADA IMPRESCINDIBLE EN LA F206
Fagrifoss es una espectacular cascada de unos 80 metros de altura formada por el cauce del río Geirlandsá. Para llegar a ella hay que tomar un desvío poco visible situado justo tras el vado del río Geirlandsá. Recomiendo que tomes esta referencia para poder localizarlo, pues a pesar de estar señalizado el indicador de la cascada no se ve lo suficientemente bien. También te puedes guiar gracias a una caseta WC con forma de tipi que hay junto al aparcamiento.
A pocos metros del parking hay un mirador desde donde se puede ver la cascada de cerca y con seguridad, prácticamente integrada en el paisaje volcánico, rodeada de paredes oscuras y una vegetación de intensos tonos verdes. Su doble chorro de agua se precipita creando un efecto seda muy peculiar y diferenciador.
Recomiendo recrease con calma en esta preciosa cascada, en mi opinión una de las más bellas de Islandia. De hecho, su significado traducido al español significa Cascada Bonita, por algo será. Desde Fagrifoss al vado del río Hellisá tardamos unos 40 minutos aproximadamente, y desde aquí al cruce de la F207 entre 20 y 30 minutos más.

Cascada de Fagrifoss

Caseta tipi en Fagrifoss

Indicador de Fagrifoss
CUÁNTO SE TARDA EN RECORRER LA F206
Aunque 32 kilómetros puedan parecer una distancia corta, las condiciones de la pista hacen que el tiempo de conducción sea considerablemente mayor que en una carretera convencional. Como referencia, calcula aproximadamente 1 hora y media o 2 horas de conducción desde Fjaðrárgljúfur hasta el cruce con la F207, sin contar la visita a Fagrifoss, las paradas al borde de la carretera para fotografiar el paisaje y los posibles tiempos de espera en los vados.
Por ello, si quieres visitar Fjaðrárgljúfur, detenerte en Fagrifoss y disfrutar realmente del paisaje, conviene reservar bastante más tiempo para este tramo. Al menos entre 3,5 horas e incluso 4.
Al llegar al cruce con la F207 Lakagígavegur comienza propiamente el espectacular Laki Loop, que se adentra en el corazón de Lakagígar. Desde este punto todavía quedan aproximadamente 12 kilómetros por la F207 hasta el aparcamiento de Laki, por lo que el cruce no significa que hayamos llegado todavía a los cráteres.
A partir de aquí comienza una de las partes más impresionantes del recorrido: la carretera se introduce entre los cientos de cráteres formados durante la gigantesca erupción de 1783 y el paisaje adquiere una combinación extraordinaria de lava negra, musgo verde fluorescente, conos volcánicos y montañas de tonos tonalidades inverosímiles. Es entonces cuando comienza realmente la experiencia de Lakagígar y el Laki Loop.
A pocos minutos del vado del río Hellisá se llega a una bifurcación donde finaliza la F206 y que supone el inicio de la F207, también conocida como Laki Loop, carretera que recorre los cráteres volcánicos de Lakagígar y que supone el tramo más apasionante de la ruta por Laki.
En el cruce hay que tomar la bifurcación hacia la derecha. Se trata de una pista en forma de anillo y unidireccional, por lo que tras efectuar el recorrido completo volveremos al mismo punto. A medida que avanzamos por la F207 observamos como los primeros conos volcánicos comienzan hacer acto de presencia al borde de la carretera.
Tras recorrer un tramo de 14 kilómetros (30-40 minutos aproximadamente) llegamos hasta el parking de Laki, lugar donde tiene lugar la primera gran parada del recorrido. El parking es gratuito y dispone de baños públicos y caseta de información turística.

Intersección F206 y F207

Aparcamiento y área de información de Laki
MONTE LAKI, LA MEJOR PANORÁMICA DE LOS CRÁTERES DE LAKAGÍGAR
El Monte Laki es el lugar más espectacular de todo el recorrido. Desde aquí podemos contemplar un paisaje que resume a la perfección la esencia de Lakagígar: una interminable sucesión de cráteres y conos volcánicos que se extiende por el horizonte, intercalada entre enormes campos de lava negra y superficies tapizadas por el característico musgo islandés.
Justo detrás de la caseta del ranger comienza el sendero que asciende hasta la cima del monte Laki. Está perfectamente señalizado mediante balizas amarillas, lo que permite localizarlo rápidamente. La cumbre se emplaza aproximadamente 200 metros por encima del terreno circundante. El sendero circular tiene unos 2 kilómetros de subida y otros 2 de bajada, y requiere alrededor de 1-1,5 horas, más el tiempo dedicado a disfrutar del paisaje. Aunque la pendiente de subida es acentuada en algunos tramos, la ruta puede llevarse a cabo cómodamente.
A medida que ganamos altura, el paisaje comienza a abrirse hasta revelar la extraordinaria magnitud de la fisura volcánica. Las primeras sorprendentes vistas se obtienen hacia el oeste, siempre y cuando el circuito se haga en el sentido de las agujas de reloj. Incluso antes de llegar, podemos observar cómo la cadena de cráteres se extiende en ambas direcciones, formando una sucesión prácticamente interminable de conos volcánicos sobre un paisaje dominado por el negro de la lava y el verde intenso del musgo.
Además de los cráteres, sobre el paisaje resaltan los lagos Lambavatn y Kambavatn, entre ocultos entre los conos de escoria que se pierden en el horizonte.

Vistas desde el monte Laki

Ascensión al monte Laki

Vistas hacia Lambavatn y Kambavatn
Desde la cumbre de Laki se obtiene una panorámica 360º de todo el sistema volcánico de Lakagígar. Si dirigimos la mirada hacia el este y noreste, tenemos ante nosotros una de las imágenes más representativa de Laki: una interminable sucesión de conos y cráteres volcánicos que se pierden en la distancia siguiendo la línea de la fisura.
La perspectiva desde las alturas permite apreciar mucho mejor que desde el suelo la extraordinaria geometría de Lakagígar. Los más de 130 cráteres que forman esta gigantesca fila se suceden a lo largo de casi 30 kilómetros, como si alguien hubiera trazado una enorme cicatriz sobre la superficie de Islandia.
Entre ellos aparecen extensos campos de lava de tonos negros, grises y rojizos, muchos de ellos cubiertos actualmente por el característico musgo verde eléctrico de las Tierras Altas. El contraste entre el oscuro terreno volcánico y la vegetación que ha ido colonizando las coladas resulta especialmente espectacular desde esta perspectiva.
En días despejados, la panorámica se extiende todavía más allá de los propios cráteres y permite distinguir a lo lejos las enormes masas de hielo de Vatnajökull. La combinación de los conos volcánicos en primer plano y el glaciar en el horizonte convierte esta vista en una de las más impresionantes de todo el recorrido.

Vistas desde la cima de Laki

Vistas desde la cima de Laki

Vistas desde la cima de Laki
VISITOR TRAIL, LA RUTA CORTA DE LAKI
Aunque es la ruta prioritaria sin duda alguna, si por algún motivo no quieres realizar la subida al Monte Laki, existe una segunda opción mucho más corta que parte prácticamente del mismo lugar: el Laki Visitor Trail.
Se trata de un pequeño recorrido circular de aproximadamente 500 metros, para el que se necesitan unos 30-40 minutos. El sendero atraviesa uno de los cráteres y está concebido como un recorrido interpretativo que permite conocer la historia de la erupción y comprender cómo se formó este paisaje.
A lo largo del camino encontramos diferentes puntos informativos relacionados con la erupción de 1783-1784, los cráteres, la lava, el musgo y la progresiva recuperación de la vegetación.
Aunque es mucho más corto que la subida al Monte Laki, tiene una ventaja importante: permite introducirse directamente en el paisaje de los cráteres y caminar por el mismo escenario donde tuvo lugar la erupción.

Visitor Trail
TJARNARGÍGUR, LA SEGUNDA GRAN PARADA DE LAKI LOOP
Tras visitar el Monte Laki toca continuar por la F207, y aquí comienza una de las partes más bonitas del Laki Loop. La carretera se adentra progresivamente entre la sucesión de cráteres, campos de lava y extensiones de musgo que caracterizan Lakagígar. El paisaje cambia continuamente y la propia pista se convierte en el mayor atractivo de la excursión.
Uno de los lugares que no deberíamos pasar por alto es Tjarnargígur, un espectacular cráter volcánico en cuyo interior se encuentra un pequeño lago de intenso color azul esmeralda.
El contraste es extraordinario: las paredes del cráter aparecen cubiertas por el característico musgo verde de Islandia mientras que, en el fondo, el agua crea una pequeña mancha azul rodeada por el oscuro paisaje volcánico.
Desde el aparcamiento, el acceso hasta el cráter es sencillo y permite acercarse a contemplar el lago y las formaciones volcánicas que lo rodean. Es una parada mucho más breve que la del Monte Laki, pero visualmente resulta espectacular y ofrece una perspectiva completamente diferente de la erupción.
Tjarnargígur demuestra además una de las características más fascinantes de Laki: la capacidad de la naturaleza para transformar un paisaje devastado por una erupción gigantesca en un territorio de una belleza extraordinaria. Después de esta parada solo queda continuar por la F207, atravesando nuevos campos de lava y zonas de musgo hasta completar el bucle y volver a enlazar con la F206.

Cráter Tjarnargígur

Sendero cubierto de musgo de Tjarnargígur

Manto de musgo cerca de Sendero cubierto de musgo de Tjarnargígur

Sendero de Tjarnargígur

Musgo alrededor de Tjarnargígur
EL PAISAJE DESDE LA F207 Y EL VADO DEL RÍO VARMÁ
Una vez abandonamos el aparcamiento del Monte Laki, comienza para nosotros el tramo más espectacular de todo el Laki Loop. La F207 se transforma aquí en una estrecha pista que atraviesa uno de los paisajes más extraordinarios de las Tierras Altas de Islandia, avanzando entre cráteres, campos de lava y enormes extensiones de musgo.
El tramo entre Laki y Tjarnargígur, discurre por una especie de desierto de ceniza volcánica donde la pista se dibuja como una sinuosa cinta grisácea entre suaves colinas onduladas. Poco a poco, el paisaje comienza a adquirir color y el negro de la ceniza y de las antiguas coladas de lava empieza a quedar cubierto por enormes mantos de musgo.
Es entonces cuando la F207 alcanza uno de sus momentos más espectaculares: la pista parece quebrarse en mitad de un océano de color verde fluorescente. A ambos lados aparecen pequeñas elevaciones volcánicas y cráteres completamente tapizados por el musgo, creando un contraste extraordinario entre el negro de la ceniza y el verde intenso de la vegetación.
La sensación de encontrarnos en un territorio completamente salvaje es difícil de explicar. La carretera avanza serpenteando entre las formaciones volcánicas mientras el paisaje cambia constantemente de tonalidad y textura. En algunos momentos predominan las superficies negras y desnudas; pocos metros después, la pista queda encajada entre auténticas alfombras verdes que cubren las laderas de los cráteres.

Ruta F207

Carretera de ceniza volcánica en Laki

Conduciendo por la F207
Precisamente por la extraordinaria belleza de este tramo existe una norma que debemos respetar escrupulosamente: está terminantemente prohibido abandonar la pista para conducir o aparcar sobre el terreno cubierto de musgo.
El musgo de Lakagígar es extremadamente frágil y su crecimiento es muy lento. El Parque Nacional explica que en esta zona se han desarrollado extensas formaciones de musgo y líquenes sobre los campos de lava, y advierte de la especial sensibilidad de esta vegetación al pisoteo. De hecho, una simple rodada puede permanecer visible durante décadas.
Por eso, aunque encontremos un paisaje que invite constantemente a detener el vehículo para fotografiarlo, debemos hacerlo únicamente en los lugares habilitados y sin invadir el terreno que rodea la carretera. Las rodadas de un vehículo pueden destruir en segundos una cubierta vegetal que ha necesitado muchísimo tiempo para desarrollarse.
Más que un inconveniente, esta limitación forma parte de la experiencia: debemos recorrer la F207 desde la propia pista, disfrutando del paisaje sin alterar un entorno que se encuentra bajo una protección especial.

Ruta F207 Laki Loop
En este tramo también encontramos el principal obstáculo de toda la F207: el vado del río Varmá. El río Varmá atraviesa la parte occidental del Laki Loop y es el cruce de río más importante de la aventura junto al del río Hellisá en la F206. Su cauce actual está relacionado con los cambios producidos por las coladas de lava de la erupción, que modificaron el recorrido original del río.
El cruce no tiene una profundidad fija. El nivel del agua puede variar considerablemente dependiendo de las lluvias y del deshielo, por lo que un vado que resulte sencillo un día puede presentar unas condiciones muy diferentes pocos días después. En condiciones normales no suele presentar grandes riesgos.

Vado del río Varmá en la F207

Vado del río Varmá en la F207

Vado del río Varmá en la F207
GUÍA PARA VISITAR LAKI
Recorrer la F206 y la F207 hasta Lakagígar no es técnicamente una de las rutas más extremas de las Tierras Altas de Islandia, pero tampoco debe tomarse como una carretera convencional. La dificultad depende muchísimo de las condiciones meteorológicas, el estado de la pista y, sobre todo, del nivel de los ríos que tendremos que vadear.
La F206 Lakavegur es el tramo que concentra los mayores obstáculos de acceso. Sus aproximadamente 32 kilómetros hasta el cruce con la F207 discurren por una pista irregular, con piedras, baches y varios vados sin puente. Entre ellos destaca especialmente el Geirlandsá y, más adelante, el Hellisá, que puede presentar una profundidad y una corriente considerables. En condiciones favorables siempre y cuando el cruce se efectúa adoptando todas las medidas de seguridad y recomendaciones no suelen ofrecer problemas serios.
La F207 Lakagígavegur, que completa el Laki Loop, tampoco es complicada por grandes pendientes o pasos especialmente técnicos. Es de hecho bastante más suave y el firme no es tan duro ni bacheado como el de la F206. Aquí solo hay un vado de dificultad moderada, el del río Varmá, también más sencillo que el del río Hellisá en la F206.
La F206 Lakavegur, carretera de acceso a Lakagígar, abre normalmente a mediados de junio, aunque la fecha puede variar considerablemente de un año a otro en función de la nieve, el deshielo y el estado del terreno.
Según los registros oficiales de Vegagerðin de los últimos cinco años disponibles (2021-2025), la apertura más temprana se produjo el 12 de junio, mientras que la más tardía fue el 1 de julio, situándose la media en torno al 20 de junio. En concreto, la F206 abrió el 25 de junio en 2021, el 1 de julio en 2022, el 12 de junio en 2023, el 18 de junio en 2024 y el 12 de junio en 2025.
Para la ruta F206 y F207 es necesario, como mínimo, un SUV Dacia Duster↗ / Dacia Duster Roof Tent (CVP)↗ / (CVI)↗. Si la época de lluvias ha sido abundante, para afrontar con garantías el cauce de los ríos Hellisá y Varmá lo apropiado es contar con un Land Cruiser↗, Jeep Wrangler Roof Tent↗ o Toyota Hilux (CVP)↗ / (CVI)↗.
Una de las cuestiones que más dudas genera al organizar una visita a Lakagígar es dónde pasar la noche. Al encontrarnos en pleno corazón de las Tierras Altas, no existen hoteles ni alojamientos convencionales en Laki, por lo que las opciones son bastante limitadas. La alternativa más interesante si queremos dormir cerca de los cráteres es Blágil, situado aproximadamente 15 kilómetros al sur de Lakagígar. Allí encontramos tanto un camping como un refugio de montaña (hut).
El refugio de Blágil dispone de literas en una sala común para alrededor de 16-18 personas, cocina, duchas de agua caliente y aseos. Es un alojamiento muy básico: se proporciona únicamente espacio para dormir, por lo que es necesario llevar nuestro propio saco de dormir. Para quienes quieran pasar la noche en las Highlands y comenzar la visita a Laki a primera hora, es probablemente la opción más cómoda y auténtica.
Junto al refugio existe también un pequeño camping, por lo que podemos llegar hasta Blágil con nuestra tienda y pasar allí la noche. Es importante, eso sí, tener en cuenta que estamos hablando de un camping de montaña, con instalaciones mucho más sencillas que las que encontraremos en los campings de las localidades del sur de Islandia. Recuerda que que la acampada↗ libre en Islandia, así como pernoctar en caravanas y furgonetas fuera de los lugares habilitados está totalmente prohibido.

ITINERARIOS PARA VISITAR ISLANDIA
Si estás planificando el itinerario de tu próximo viaje a Islandia, a continuación encontrarás diferentes rutas cuidadosamente diseñadas para recorrer el país según el número de días de los que dispongas. Explora propuestas adaptadas a distintos tipos de viaje, desde escapadas cortas hasta rutas más completas, pensadas para ayudarte a aprovechar al máximo cada jornada.










