
- Información general para visitar la cascada de Dettifoss
- Dettifoss, la cascada más caudalosa de Europa
- La leyenda del rugido de Dettifoss
- Dónde se encuentra Dettifoss y cómo llegar
- Aparcamiento y servicios en Dettifoss
- Cuál es la mejor época para visitar Dettifoss
- Cuál es el mejor momento del día para visitar la cascada de Dettifoss
- Cuánto tiempo se necesita para visitar Dettifoss
- Dónde alojarse en Dettifoss
- Vuelo de drones en Dettifoss
- Qué ver y hacer en Dettifoss
- Otros lugares que visitar cerca de Dettifoss
- Dónde alquilar un coche o autocaravana para visitar Dettifoss
- Consejos para visitar Dettifoss
- FAQ´s Preguntas frecuentes para visitar Dettifoss
SUPER GUÍA PARA VISITAR KRAFLA
INFORMACIÓN GENERAL PARA VISITAR LA CALDERA DE KRAFLA
Ubicado en una remota región del norte de Islandia↗, unos 25 kilómetros al noreste del lago Mývatn↗, Krafla constituye uno de los sistemas volcánicos más activos de Islandia. Se trata de una enorme caldera volcánica de aproximadamente 10 kilómetros de diámetro, situada sobre la Dorsal Mesoatlántica, la gigantesca fractura tectónica que separa las placas de Norteamérica y Eurasia. Este entorno geológico privilegiado convierte a Krafla en uno de los mejores lugares del planeta para observar cómo la Tierra sigue transformándose en tiempo real.
La caldera se encuentra a unos 818 metros sobre el nivel del mar y forma parte de un sistema volcánico mucho más amplio, de cerca de 90 kilómetros de longitud y entre 5 y 10 kilómetros de anchura. Este sistema incluye numerosas fisuras eruptivas, campos de lava, cráteres y zonas geotérmicas que evidencian la enorme energía que sigue acumulándose bajo la superficie.
Lo que hace especialmente singular a Krafla es la escasa profundidad de su cámara magmática. Durante diversos estudios científicos y perforaciones geotérmicas se descubrió que el magma se encuentra mucho más cerca de la superficie de lo habitual. De hecho, en 2009 una perforación del proyecto Iceland Deep Drilling Project alcanzó accidentalmente una bolsa de magma a apenas 2,1 kilómetros de profundidad, algo prácticamente inédito en el mundo.
Esta proximidad explica la intensa actividad geotérmica de la zona. En numerosos puntos el suelo permanece caliente durante todo el año, incluso en pleno invierno. El vapor emerge constantemente a través de grietas y fumarolas, mientras que las aguas subterráneas se calientan por contacto con las rocas volcánicas, dando lugar a paisajes de apariencia casi extraterrestre.

Caldera de Krafla humeando
EL HISTÓRICO CICLO ERUPTIVO DE LOS FUEGOS DE KRAFLA
Aunque Krafla ha experimentado erupciones a lo largo de milenios, el episodio más famoso de su historia reciente fue el conocido como los «Fuegos de Krafla», un ciclo eruptivo que se prolongó entre 1975 y 1984.
Durante esos años se produjeron numerosas intrusiones magmáticas y nueve erupciones volcánicas que transformaron profundamente el paisaje. En diversos momentos el terreno llegó a elevarse varios metros debido a la presión del magma acumulado bajo la caldera, para posteriormente hundirse cuando este se desplazaba hacia las fisuras eruptivas.
La última erupción tuvo lugar en septiembre de 1984. Aunque han transcurrido más de cuatro décadas desde entonces, el volcán sigue mostrando claros signos de actividad. Krafla no está dormido; simplemente atraviesa una fase de reposo entre episodios eruptivos.
Uno de los aspectos más sorprendentes es comprobar cómo la huella de las erupciones recientes permanece perfectamente visible. En muchas zonas, especialmente alrededor del campo de lava de Leirhnjúkur, la superficie continúa desprendiendo vapor y gases volcánicos.
Al caminar por los senderos se observan fumarolas activas, grietas humeantes y pequeñas emanaciones de vapor que emergen entre las rocas negras. En determinados lugares el terreno sigue registrando temperaturas elevadas apenas unos centímetros bajo la superficie, recordando constantemente que existe una inmensa fuente de calor bajo nuestros pies.
La sensación es la de encontrarse sobre un paisaje que aún no ha terminado de enfriarse. Aunque la lava ya se ha solidificado, la actividad geotérmica continúa modelando el entorno día tras día.
LA LENTA CONQUISTA DEL MUSGO
A primera vista, las coladas de lava parecen completamente estériles. Sin embargo, la naturaleza trabaja aquí con paciencia. Mientras que durante mi primer viaje al país en 2015 no se observaba atisbo de vegetación, en 2025 pude comprobar como, poco a poco, algunas zonas comienzan a cubrirse con líquenes y musgos que encuentran un lugar donde asentarse entre las fracturas de la roca volcánica.
Este proceso resulta extremadamente lento debido al clima islandés y a la juventud geológica del terreno. En muchas áreas todavía predominan las coladas negras y desnudas que se formaron durante las erupciones de finales del siglo XX. Allí donde el musgo consigue establecerse, aparecen pequeñas manchas verdes que contrastan espectacularmente con el oscuro paisaje volcánico.
La recuperación natural de estos terrenos puede requerir décadas e incluso siglos. Por ello es fundamental respetar los senderos señalizados y evitar pisar las zonas cubiertas de musgo, ya que una simple pisada puede destruir años de crecimiento.

Región volcánica de Krafla
Durante siglos, los habitantes de la región consideraron que las zonas geotérmicas de Krafla eran una entrada al inframundo. El motivo era fácil de entender: fumarolas permanentes, charcos de barro hirviendo, gases sulfurosos y un paisaje que parecía surgir directamente de las profundidades de la Tierra.
La cercana área geotérmica de Námafjall-Hverir, situada dentro del mismo sistema volcánico de Krafla, era conocida en la tradición popular como un lugar donde podían escucharse los lamentos de las almas condenadas. El olor a azufre reforzaba la creencia de que aquello era una extensión del infierno descrito por el cristianismo medieval.
Como ocurre en buena parte de Islandia, las antiguas coladas de lava de Krafla también se asociaban con los huldufólk, el llamado «pueblo oculto». Según las leyendas, estos seres invisibles habitaban en grietas, cuevas y formaciones volcánicas donde los humanos no debían entrometerse.
Las extrañas formas creadas por la lava alimentaron durante generaciones historias sobre criaturas sobrenaturales que habitaban en aquel paisaje inhóspito. No era raro que los pastores evitaran determinadas zonas por respeto o temor a estos habitantes invisibles.
LA MONTAÑA QUE NUNCA DESCANSA
Existe además una creencia popular muy extendida en la región según la cual Krafla nunca está realmente dormido. Incluso mucho antes de que la ciencia comprendiera el funcionamiento de las cámaras magmáticas, los habitantes locales observaban cómo aparecían nuevas fumarolas, cómo cambiaba la actividad geotérmica y cómo el terreno parecía respirar.
Por ello surgió la idea de que bajo la montaña vivía una fuerza inmensa que despertaba periódicamente para recordar a los hombres quién gobernaba realmente aquellas tierras.

Alegoría de la leyenda de Krafla
Krafla se encuentra en el corazón de la región de Mývatn, en el norte de Islandia, a unos 8 km al norte del lago Mývatn↗ y aproximadamente 90 km al este de Akureyri. Forma parte de una de las zonas volcánicas más activas del país y constituye uno de los paisajes geológicos más fascinantes de Islandia.
Llegar hasta Krafla es muy sencillo. Desde Reykjahlíð, la principal población de la zona del lago Mývatn, basta con tomar la carretera 863 en dirección norte desde la Ring Road. Tras unos pocos minutos de conducción aparecerán los primeros campos de lava, fumarolas y las características instalaciones geotérmicas que anuncian la proximidad del volcán. La carretera está asfaltada y es apta para cualquier vehículo durante todo el año, salvo episodios meteorológicos excepcionales.
Uno de los aspectos más llamativos del acceso a Krafla es que se atraviesa un auténtico paisaje industrial integrado en pleno entorno volcánico. Antes de alcanzar el cráter Viti y los principales puntos de interés, la carretera cruza la zona de la Central Geotérmica de Krafla, una de las más importantes de Islandia. A ambos lados del camino aparecen enormes tuberías metálicas que transportan vapor y agua sobrecalentada desde las profundidades de la caldera hasta las turbinas de la central. Estas conducciones, que serpentean entre coladas de lava y terrenos aún humeantes, recuerdan constantemente que bajo nuestros pies sigue existiendo una enorme cantidad de energía geológica.
A medida que se asciende hacia la caldera, el terreno adquiere un aspecto cada vez más reciente y salvaje. Los campos de lava oscura, las fumarolas dispersas y las zonas donde aún emerge vapor del subsuelo transmiten la sensación de estar entrando en un territorio que sigue vivo.

Central geotérmica de Krafla
En la zona de Krafla hay básicamente dos aparcamientos principales. El primero de ellos se encuentra a unos 500 metros de la central, y es desde parte la ruta a pie hacia Leirhnjukur. Se trata de un pequeño parking sencillo y gratuito con unos baños sencillos. La carretera continúa ascendiendo hacia el cráter Viti, donde hay un pequeño aparcamiento sin servicios.
Krafla puede visitarse durante todo el año, pero los meses de junio a septiembre ofrecen las mejores condiciones gracias a las largas horas de luz, el buen estado de las carreteras y unos senderos más accesibles. Sin embargo, el otoño y el invierno aportan una atmósfera más espectacular, con nieve, fumarolas humeantes y un paisaje volcánico que parece sacado de otro planeta. Sea cual sea la estación, Krafla sigue impresionando por la sensación de encontrarse sobre una tierra que aún permanece viva.

Cráter Viti en verano

Krafla nevado durante el invierno
El mejor momento para visitar Kraflaes a primera hora de la mañana o al atardecer, cuando hay menos gente y la luz es más suave. Evitar las horas centrales del día te permitirá disfrutar del lugar con más tranquilidad y hacer mejores fotografías.
Para conocer los principales atractivos de Krafla conviene reservar entre 3 y 4 horas, dependiendo del interés que tengas por el senderismo y la geología. La visita más básica permite recorrer el espectacular cráter Viti, contemplar las vistas de la caldera y acercarse a las zonas geotérmicas en aproximadamente una hora.
Sin embargo, lo más recomendable es completar la ruta a pie por Leirhnjúkur, uno de los paisajes volcánicos más impresionantes de Islandia. Este recorrido circular, de unos 4-5 km, atraviesa campos de lava aún humeantes, fumarolas activas y terrenos formados durante las erupciones de finales del siglo XX. Solo esta caminata suele requerir entre 1,5 y 2 horas.
Para completar la experiencia, recomiendo hacer una parada en la conocida «ducha de Krafla», un curioso punto donde una tubería geotérmica libera una potente columna de vapor, ofreciendo una de las imágenes más singulares de la zona.

Mapa de Krafla
Si tienes pensado visitar Islandia en autocaravana o furgoneta camper, debes tener presente que la acampada libre no está permitida en ninguna región del país. Por suerte, Islandia cuenta con una fabulosa red de campings que ofrece una gran variedad de alternativas.
La cercana región del lago Mývatn dispone de una amplia oferta en alojamientos, tanto campsite como hoteles y albergues. Reykjahlíð (Bjarg) Campsite es uno de mis favoritos en toda Islandia, no solo por la gran cantidad de servicios que ofrece, sino por si mágica ubicación a orillas del mismísimo lago. Para más información visita nuestra guía para acampar en Islandia↗ donde encontrarás información adicional y un mapa con todos los campings del país.



Si tienes pensado viajar por Islandia en coche, una de las mejores opciones para alojarse en Vík es Vogafjós Farm Resort↗. Está situado junto al campsite y ofrece habitaciones dobles y familiares. Dispone de numerosos servicios entre ellos un fabuloso restaurante.
QUÉ VER Y HACER EN KRAFLA
Leirhnjúkur es, sin duda alguna, la zona más espectacular de la caldera de Krafla y el lugar donde mejor se aprecia la enorme actividad volcánica que transformó este paisaje durante las erupciones conocidas como los Fuegos de Krafla (1975-1984). Se trata de un extenso campo de lava reciente, uno de los paisajes más jóvenes de Islandia todavía geotérmicamente activo, donde el vapor continúa escapando por grietas abiertas en la roca y el calor permanece muy cerca de la superficie.
Para recorrerlo hay que estacionar en el aparcamiento de Leirhnjúkur, situado en la carretera 863, aproximadamente 1 km antes de llegar al cráter Víti y justo después de pasar la central geotérmica de Krafla. Desde el parking parte un sendero perfectamente acondicionado, con paneles informativos y aseos.
La ruta está claramente señalizada mediante estacas amarillas y pasarelas de madera en las zonas más delicadas, por lo que resulta muy fácil seguir el recorrido. Es fundamental no abandonar nunca el sendero, ya que bajo la fina corteza de lava todavía existen áreas extremadamente calientes.
El recorrido completo forma un circuito de unos 4,5-5 km, prácticamente llano, que suele realizarse en entre 1 hora y media y 2 horas, aunque existe una variante corta de aproximadamente una hora para quienes disponen de menos tiempo.
Los primeros metros atraviesan un paisaje aparentemente tranquilo, donde el musgo comienza a colonizar la antigua lava. Poco después comienzan a aparecer las primeras fumarolas y el olor azufre, toda vez que se llega a uno de los puntos más llamativos: la colina de riolita de Leirhnjúkur, una elevación de colores ocres y amarillentos formada por lavas ricas en sílice, desde cuya parte superior se obtienen las mejores vistas de toda la caldera de Krafla y del inmenso campo de lava que la rodea. Bajo la misma hay una surrealista laguna con aguas color turquesa.
Tras ello, comienzan a atestiguarse las grandes coladas negras solidificadas durante las erupciones de finales del siglo XX. Conforme se avanza, el paisaje se torna cada vez más espectacular: enormes fisuras volcánicas expulsan vapor, la roca adquiere tonalidades negras, rojizas y anaranjadas por los minerales y la sensación es la de caminar sobre la Luna.
A lo largo del recorrido se suceden grietas abiertas por las erupciones, fumarolas humeantes, depósitos de azufre, cráteres volcánicos y coladas de lava que, en algunos puntos, aún desprenden calor décadas después de la última erupción.

Leirhnjúkur

Colina de Leirhnjúkur

Leirhnjúkur

Caldera de Krafla

Fumarolas en Krafla

Fumarolas en Krafla

Krafla
El cráter Víti, cuyo nombre significa «infierno» en islandés, es uno de los lugares más reconocidos de la caldera de Krafla. Se formó durante una violenta erupción freática en 1724, cuando el agua subterránea entró en contacto con el magma, provocando una enorme explosión de vapor que abrió este impresionante cráter de unos 300 metros de diámetro.
Hoy, en su interior descansa una llamativa laguna de color esmeralda, cuyo tono varía según la luz y la concentración de minerales disueltos. El contraste entre el agua, las laderas oscuras del cráter y el paisaje volcánico circundante convierte a Víti en uno de los rincones más fotogénicos del norte de Islandia.
Visitarlo es muy sencillo, ya que existe un aparcamiento situado junto al propio cráter. Desde allí, una estrecha vereda permite recorrer el borde superior en unos 20-30 minutos, disfrutando de diferentes perspectivas de la laguna y de la inmensa caldera de Krafla. Aunque antiguamente era posible descender hasta el agua, actualmente no está permitido por motivos de seguridad y conservación.

Cráter Viti de Krafla
En mitad de un paisaje de lava, fumarolas y montañas volcánicas aparece, de forma totalmente inesperada, una ducha de agua caliente al aire libre. Sin paredes, sin techo y sin ningún tipo de privacidad, esta curiosa instalación se ha convertido en uno de los rincones más surrealistas y fotografiados de la zona de Krafla.
Su origen no fue turístico. La ducha se instaló a finales de la década de 1970, coincidiendo con el desarrollo de la central geotérmica de Krafla, para que los trabajadores pudieran limpiar el barro y el polvo volcánico al terminar sus jornadas. El agua procede directamente del sistema geotérmico de la central y brota de forma continua a una agradable temperatura, aprovechando el inmenso calor que alberga el subsuelo. Con el paso de los años, se decidió mantenerla abierta y hoy cualquier viajero puede utilizarla de forma gratuita.
Aunque muchos visitantes se limitan a hacerse una fotografía, nada impide darse una ducha de verdad en mitad de este paisaje casi extraterrestre. La imagen de una sencilla alcachofa de ducha rodeada únicamente por campos de lava negra resume a la perfección el carácter único de Islandia, donde la energía geotérmica forma parte de la vida cotidiana incluso en los lugares más insospechados.

Ducha de Krafla

Ducha de Krafla
FAQ´s PREGUNTAS FRECUENTES PARA VISITAR KRAFLA

ITINERARIOS PARA VISITAR ISLANDIA
Si estás planificando el itinerario de tu próximo viaje a Islandia, a continuación encontrarás diferentes rutas cuidadosamente diseñadas para recorrer el país según el número de días de los que dispongas. Explora propuestas adaptadas a distintos tipos de viaje, desde escapadas cortas hasta rutas más completas, pensadas para ayudarte a aprovechar al máximo cada jornada.
GUÍAS ÚTILES PARA VISITAR ISLANDIA
Accede a nuestras guías de viaje para visitar Islandia y descubre todos nuestros secretos, consejos y recomendaciones para planificar tu aventura con sumo detalle. En ellas encontrarás información práctica y sugerencias basadas en experiencias reales que te ayudarán a sacar el máximo partido a tu viaje, evitando errores comunes y aprovechando cada día al máximo.












