isla de kalsoy ruta por las islas feroe

 

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Qué ver en las Islas Feroe - Islas de Kalsoy y Eysturoy

Tercer día de ruta por las Islas Feroe

Nuestro tercer día de ruta por las Islas Feroe comienza en el muelle de Klaksvik, en la Isla de Bordoy. Con sus aproximadamente 4.500 habitantes y en forma de herradura, se encuentra encajonada en una estrecha bahía frente a la Isla de Kunoy.

Precisamente ello, la estratégica ubicación del muelle protegido por la ensenada y excelente situación geográfica de la ciudad, convirtió Klaksvik en un puerto invernal para barcos de gran calado, donde se comenzaron a establecer familias de pescadores. Ello, hizo que su población creciera rápidamente hasta mediados del siglo XX, convirtiéndose en el año 1940 en la segunda ciudad más poblada en todas las Islas Feroe.

Curiosamente la ciudad, además acoger en la actualidad el principal puerto pesquero en todo el archipiélago, alberga la única empresa feroesa dedicada a la producción de cerveza la cual, no dudamos en visitar.

 

ciudad de klaksvik en la isla de bordoy islas feroe

 

Kalsoy - Kallur y las legendarias mujeres con piel de foca

El único motivo por el que hemos venido hasta Klasvik, es embarcar hacia la Isla de Kalsoy, solamente conectada mediante el transbordador que en apenas 20 minutos cruza el fiordo de Kalsoyarfjørður.

Nada más desembarcar en el muelle de Siðradalur, conocimos a Nacho y Josune, una pareja de españoles que hacían autostop junto al embarcadero, con quienes compartiríamos el resto del día y a quienes por su puesto espero que les guste mi diario.

Kalsoy es la isla que en forma de flauta, queda ubicada en la zona más occidental de islas menores al norte del país. Las cuatro pequeñas aldeas que se hallan en la isla, se encuentran conectadas por una única carretera que la cruza de norte a sur. En una de ellas conversamos con un apenado campesino, quien de forma temblorosa, describía como en tiempos pasados los barcos venidos de otros lugares desembarcaban en la isla para secuestrar a las mujeres que la habitaban. Por ello, posiblemente también sea conocida como “Isla de las Hombres”.

En la punta norte Kalsoy, se encuentra la diminuta aldea de Trøllanes y sus 20 habitantes. El nombre de este pequeño puerto de pescadores hace referencia a una antigua leyenda de trolls.

Junto a él, comienza un sendero sin señalizar que bordeando la montaña llega hasta el faro de Kallur, probablemente el lugar más fotografiado en todo el país. Si la niebla y los fuertes vientos lo permiten, es posible continuar por un estrecho despeñadero hasta su extremo, el mejor lugar para contemplar el impresionante acantilado que secciona la montaña por su mitad.

 

ruta por las islas feroe faro de kallur

 

isla de kalsoy en las islas feroe

 

A seis kilómetros de Trøllanes, elevado sobre un escarpado acantilado se encuentra el pequeño pueblecito de Mikladalur, lugar que encierra la más afamada de las leyendas en todo el país.

Aquí, junto al muelle de esta pequeña aldea de cuento, se encuentra la Kópakonan, lo que literalmente significa mujer foca, una bonita estatua carcomida por el salitre origen de esta mencionada mitológica escena.

 

La leyenda de la selkie de Kalsoy

En este lugar, según menciona la leyenda, un joven granjero robó la piel de una de las focas que cada año, se despojaban de ella por unos momentos para convertirse en mujer. Por ello, la mujer no pudo regresar a su estado original y retornar mar adentro con el resto de focas.

El joven granjero ocultó su piel en un cobertizo y guardó la llave del mismo de manera cuidadosa. Ambos se casaron, tuvieron hijos y vivieron juntos durante años.

Cierto día  por olvido, el granjero dejó la llave del cobertizo al alcance de la mujer. Ésta recuperó su piel y de forma inmediata, se transformó de nuevo en foca para regresar al mar. Cada vez que sus hijos se aproximaban a la playa para jugar, la foca se aparecía de forma piadosa y compasiva ante ellos, por lo que los habitantes de Mikladalur, decidieron matar todos y cada uno de los animales marinos que habitaban las cuevas cercanas a la costa.

La noche anterior a la masacre, la foca apareció en los sueños del granjero, quien se comprometió a no matar al elefante marino que custodiaba la entrada a la caverna, ni a  los dos cachorros que habitaban en su interior.

El granjero hizo caso omiso de todas las advertencias y cuando la noche posterior cocinaba para la cena parte del elefante marino y de sus pequeños, tuvo lugar un estrepitoso estruendo en la habitación. Entonces, la mujer foca se apareció y antes desvanecerse para siempre, lanzó una terrible maldición “Habrá venganza sobre todos los hombres de este pueblo, unos morirán en el mar y otros se despeñarán desde las montañas hasta que mueran tantos que sus manos puedan ser unidas alrededor de la isla de Kalsoy”

Desde entonces, algunos de los pobladores de la isla murieron ahogados en el mar o despeñados desde los acantilados de la isla, hecho que según los habitantes de aldeas cercanas, a día de hoy sigue teniendo lugar.

 

estatuta kopakonan leyenda de la mujer foca en la isla de kalsoy

 

La bonita escultura de la mujer tomando la piel foca en su mano izquierda se halla en un privilegiado lugar, ubicada bajo una escarpadura junto a una bonita cascada que cae desde la aldea y sus acantilados. Además, los días de tempestad, hacen que el fuerte oleaje y la inquietante imagen de la “selkie” delante de las islas del norte, conformen una escena única, tenebrosa y sobrecogedora.

Actualmente, se trata de uno de los lugares más famosos y con la  idea de conocer más sobre la leyenda que entraña, de los que más turistas recibe en el país. Aún a pesar de todo, nosotros no nos encontramos con ninguno de ellos.

 

ruta por las islas feroe acantilados cerca de Mikladalur

 

 

aldea de Mikladalur en la isla de kalsoy

 

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En compañía de nuestros nuevos amigos Josune y Nacho, y al coincidir ambos itinerarios previstos en el mismo día, nos dirigimos hacia el norte de la isla de Eysturoy.

Una carretera panorámica discurre por el lado occidental del fiordo de Funningsfjørdur, que posteriormente asciende a través una empinada carretera que zigzaguea en dirección a la colina de Slættarantindur, cuyos 882 metros de altitud, lo convierten en el punto más elevado en las Islas Feroe. Su nombre traducido en forma literal al feroés significa “cumbre plana”, a cuya cima es posible ascender y desde la cual, si la climatología lo permite es posible divisar la totalidad del archipiélago.

La niebla que de forma repentina comenzó a cubrir la cima de Slættarantindur, nos impidió poder ver la montaña más alta del país. Lo que la nubosidad si que nos permitió, fue atisbar la diminuta Funningur, donde según la tradición, sobre el año 800 se asentó el primer vikingo para colonizar las Feroe. En la distancia, la aldea parece encerrada entre el mar y dos escarpadas laderas junto a la carretera.

 

aldea de Funningur encajonada en la isla de eysturoy

 

Gjóvn - Un bonito cañón surgido del mar

Muy próxima por la carretera que asciende hacia las laderas de Slættarantindur se encuentra Gjógv, Extendida en un extremo del valle Ambadalur, al norte en la isla de Eysturoy, es una diminuta aldea de 50 habitantes que cuenta con una iglesia a orillas del mar, y como no, con numerosas casitas techadas con los tradicionales tejadillos cubiertos de hierba.

El pueblo, que cuenta con uno de los mejores puertos naturales en las Islas Feroe, desde tiempos históricos ha venido subsistiendo por la venta de pescado seco y salado. Según datos estadísticos, es uno de los lugares en todo el país donde el éxodo hacia poblaciones mayores ha sido mucho más importante. Como cifra reveladora de todo ello, la escuela que llegó a ser utilizada hasta por 50 alumnos, solamente cuenta con tres escolares inscritos en la actualidad. Además, más de la mitad de su medio centenar de viviendas se hallan sin habitar.

Próxima a la capilla, una escultura de una madre y dos niños mirando hacia el horizonte, representa a los pescadores perdidos en el mar. En ella, aparecen inscritos los nombres y edades de las personas desaparecidas desde finales del siglo XIX hasta comienzos del siglo XX.

 

escueltura a las personas desaparecidas en gjogv isla de eysturoy

 

Al borde de Gjógv, siguiendo el cauce del río que la atraviesa, se llega hasta una bonita fisura de 200 metros de longitud que concluye en el mar y cuyas paredes acantiladas, son frecuentadas por numerosos frailecillos en época de anidación. A través de una desvencijada rampa de madera que sirve como embarcadero, es posible descender hasta lo más profundo de la garganta y explorar parte de ella desde su interior.

También se puede transitar el acantilado a través de un sendero que la recorrer por la parte superior del precipicio, hasta alcanzar el extremo más alejado que es bordeado por el océano. Desde aquí, las intensas tonalidades azul turquesa visibles en el mar son mucho más llamativas.

La Gorga, sobrenombre por el que es conocido el desfiladero, constituye un paisaje natural espectacular. Se trata de una de las atracciones más conocidas en las Feroe.

 

panoramica de la garganta de gjogv en las islas feroe

 

garganta de gjogv en la isla de eysturoy

 

Los islotes de Risin y Kellingin - Un lugar mágico de sagas y leyendas

Cerca de Gjóvn, a través de la carretera que conduce hacia la punta noroccidental de Eusturoy, comenzamos a divisar en el horizonte, bañados por las frías aguas del Atlántico, los legendarios islotes de Risin y Kellingin, los cuales ya pudimos ver desde la playa de Tjørnuvik.

 

La leyenda de los islotes de Risin y Kellingin

Según menciona la leyenda, los gigantes pobladores de Islandia, envidiosos y admirados por la belleza natural de las Islas Feroe, enviaron a uno de ellos junto a su esposa con el propósito de robarlas para siempre. Durante toda la noche, ambos cruzaron el océano y una vez en el norte de la isla de Eysturoy, trataron de amordazar todo el archipiélago para transportarlas consigo hasta Islandia.

Ambos gigantes, trataron de llevar acabo mencionado encargo durante la noche hasta el amanecer. Sin reparar en ello, ambos comenzaron a inmovilizarse con los primeros rayos de sol, pereciendo en el intento. Desde entonces, estas dos solitarias criaturas quedaron petrificadas varadas junto al acantilado, con su mirada languidecida fijada hacia Islandia.

 

Con la incertidumbre de poder ver de cerca las legendarias criaturas petrificadas, decidimos acercarnos hasta Eiði, una pequeña aldea resguardada tras el istmo que parcialmente bloquea la entrada del fiordo de Sundini.

Al final del pueblo, un sendero avanza bajo el acantilado hasta llegar a una bonita cascada, otras más entre tantas con caída directa al océano en las Islas Feroe. El bonito salto de agua impide continuar avanzando y desgraciadamente en este lugar, aún no son visibles los islotes que quedan ocultos tras una montaña.

Sin embargo, desde la parte superior del acantilado, es posible continuar junto a la cerca de una granja de ovejas que se encuentra ladera arriba. Pegado a ella, se puede atravesar de forma sencilla el arroyo que forma la cascada desde la parte superior. Por fortuna, poco a poco, junto a un maravilloso atardecer como telón de fondo las dos criaturas petrificadas se comienzan a descubrir.

 

islotes de resin y kellingin en las islas feroe

 

El día llegaba a su fin, y el bonito atardecer junto a los trolls petrificados de Risin y Kellingin parecían poner el colón final. Pero nada más lejos de la realidad, un bonito arcoiris que apareció junto a la iglesia de la aldea de Eiði, y los últimos rayos de sol en el crepúsculo despuntando tras las colinas del norte de Strymoy, nos regalaron imágenes tan bellas como estas…

 

atardecer con arcoiris sobre la iglesia de eidi en las islas feroe

 

atardecer junto al fiordo de sundini en las islas feroe

 

 

 

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