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Viaje de tres días a Brunéi Darussalam, un diamante escondido en Borneo

 

 

Aún no hemos aterrizado en el aeropuerto de Banda Seri Begawan, capital del micro estado de Brunei. Pero desde el avión, divisamos decenas de plataformas petrolíferas ancladas y alineadas estratégicamente sobre la amplia superficie del mar de China Meridional, muy próximas a la costa norte de la isla de Borneo.

Y es que sus yacimientos petrolíferos, los más extensos del sudeste asiático, han evitado que los bruneanos tengan que convertir su desconocida selva en plantaciones de palma de aceite para sobrevivir.

Muy poca es la información que hemos encontrado en foros sobre este diminuto país, erigido bajo el sofocante calor de los petrodólares y sus plataformas de extracción. Pero Brunéi, lejos de albergar grandes rascacielos y lujosos deportivos, cobija una afectuosa y hospitalaria comunidad musulmana alejada de extravagantes ostentaciones y los grandes lujos que acarrea la fiebre del oro negro.

Nuestro viaje de 3 días a Brunéi, no configura uno de los habituales destinos incluidos en las rutas turísticas, pero su exotismo y la experiencia que supondrá descubrir el modo de vida en el país bajo el yugo del sultán más excéntrico del mundo, afortunadamente nos ha traído hasta aquí.

En este tranquilo Darussalam (morada de paz), la felicidad de sus gentes reside bajo la devoción al islam, el control del Sultán “protector del pueblo” y la dura legislación que recae sobre su comunidad. Bienvenidos así a uno de los sultanatos más desconocidos del mundo, bienvenidos a este pequeño diamante escondido en la isla de Borneo, ¡Bienvenidos todos a Brunei!.

 

Día 1. Llegada a Brunéi, un paseo nocturno por la capital

“Aquí la política no existe, es algo que solamente genera corrupción”. No duda en afirmar el taxista que nos ha recogido en la misma terminal del aeropuerto y quien enseguida, de forma afable comienza a dialogar con nosotros. “Lo mejor es tener un Sultán que cuide del pueblo”. Sentencia antes de sorprenderse al conocer que somos españoles y que viajamos tres días a Brunéi para conocer el país.

El primer contacto con esta desconocida población nos ha sorprendido muy gratamente. Su hospitalidad, tal vez es acentuada por nuestra precedente experiencia en Malasia, donde hemos encontrado una población mucho más introvertida y misteriosa. La ciudad, nos muestra sus impolutas avenidas amplias y despobladas. Descubrimos a través de nuestro recorrido, austeros y sobrios bloques de viviendas que se suceden con lujosas mezquitas que exuberantes, relucen bajo el calor sofocante y un cielo amenazante.

 

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Qué ver en Brunéi Mezquita Omar Alí Saffuiden

 

Nuestro alojamiento se encuentra en Kampung Ayer. O como los bruneanos se refieren a ella, “Water Village“, al otro extremo del río Brunéi. Por ello, desde la orilla norte debemos tomar una barca que nos conduzca hasta el otro extremo, donde junto al muelle se encuentra ubicado.

Kem, Su acogedora y hospitalaria propietaria, no duda en hacernos pasar a su hogar donde nos recibe con generosidad. El recibidor presenta una bohemia y extravagante decoración donde abundan banderas nacionales de Brunei y fotografías del Sultán. Enseguida, hemos comprendido la idiosincrasia de la comunidad bruneana, fidelidad y lealtad incondicional al Sultán.

 

hostel f1 water village en kampong ayer

 

Kem nos informa sobre qué ver en la ciudad de Bandar Seri Begawan, capital del Estado, mientras menciona que durante años trabajó como guía turística en muy diversos países del mundo. Entretanto, orgullosa exhibe fotografías por todas partes del planeta y a su vez, esboza una ligera sonrisa cuando nos dice que ha sido ella misma quien restauró esta antigua vivienda familiar.

Kampung Ayer, se encuentra ubicado frente a la ciudad de Bandar Seri Begawan, al otro extremo del río. Esta curiosa aldea sustentada sobre el río Brunéi por pilotes del hormigón, es considerado el mayor asentamiento flotante del mundo. Pero debido a que ya comienza a caer la noche, decidimos aplazar la visita a la aldea para mañana, por lo que tomamos un bote para regresar de nuevo a la ciudad.

Es muy sencillo alcanzar la otra orilla del río. Estos charlatanes taxistas acuáticos, cruzan de un extremo a otro en unos segundos de forma continua e ininterrumpida. Cuando oscurece, basta con agitar la luz del teléfono o una pequeña linterna para llamar la atención de uno de ellos. Extremando las precauciones, subimos los escalones del muelle donde nos apea el barquero y enseguida, muy próxima al embarcadero, nos encontramos con uno de lugares más impresionantes de la ciudad, la conocida Mezquita de Omar Ali Saifuddien.

 

Mezquita_Omar_Ali_Saifuddien_brunei

 

Sin duda alguna, se trata de una de las mezquitas más impresionantes que jamás haya podido visitar. La espectacular iluminación exterior, hace que al caer la noche su colorido semblante se refleje en el lago artificial que la rodea.

Desde su minarete, el más alto del país, se llama a la tradicional oración que advertimos desde cualquier punto de la ciudad. La zona exterior de la mezquita puede ser visitada diariamente hasta las ocho y media de la noche. Sin embargo, su interior se encuentra acogido al estricto horario de oración, por lo que decidimos aplazar su visita para mañana.

Esta lujosa mezquita, considerada una de las más bellas de Asia y símbolo de la fe islámica en el país, recibe el nombre del vigésimo octavo Sultán de Brunéi. Concretamente, el difunto padre del actual.

Su construcción finalizó en el año 1958 y es un reflejo claro de la arquitectura islámica moderna, erigida fusionando ambos estilos mogol e italiano. Entorno a ella, se concentra gran parte de la vida social y cultural del país, aglutinando un gran número de cafeterías, hoteles, restaurantes o comercios, además de otros muchos edificios institucionales que albergan diferentes sedes oficiales.

La vida nocturna, se reduce a muy o poco prácticamente nada en un país donde el consumo de bebidas alcohólicas se encuentra terminantemente prohibido. Del mismo modo, un elevado número de escenas y películas cinematográficas se encuentran completamente censuradas.

El ocio, generalmente se concentra en torno a los centros comerciales. Por lo que salir de compras o tomar un café, se han convertido en dos de los hábitos más practicados entre los bruneanos. Para encontrar vida nocturna y diversión desenfrenada, habría que dirigirse al otro lado de la cercana frontera malaya, por lo que tras cenar en uno de los restaurantes próximos a la mezquita, sencillamente decidimos poner fin a nuestro primer día en Brunéi.

 

Mezquita_Omar_Ali_Saifuddien_brunei

 

Día 2. Kampung Ayer, Mezquita de Omar Ali Saifuddien, Museo de Presentes Reales y paseo por la ciudad

Pronto nos reciben con el desayuno en la recepción del albergue, donde en compañía de otros viajeros extranjeros conversamos durante el almuerzo. El desayuno, a base tortillas, salchichas y frutas tropicales, es lo suficientemente consistente como para cargarnos de energía y comenzar nuestro segundo día en la ciudad.

Decidimos en primer lugar pasear por los alrededores de nuestro albergue para así conocer la aldea de Kampong Ayer. Es posible recorrer a pie las pasarelas de madera que se alzan sobre los envejecidos pilotes que, algunos de madera y otros de hormigón, emergen desde lo más profundo del río Brunéi.

 

Qué ver en Brunéi Kampong Ayer

 

 

Más de 25.000 viviendas desordenadamente edificadas a orillas del río, albergan a una población de aproximadamente 40.000 habitantes. Ello convierten a Kampung Ayer en el mayor asentamiento flotante del mundo.

Con el paso del tiempo, los pobladores de la aldea han decidido mantener sus remotas costumbres. De alguna manera, han conseguido continuar con un modo de vida mucho más tradicional al de la gran ciudad, manteniéndose alejados del tráfico rodado, los grandes lujos y los centros comerciales.

Realmente la aldea, está compuesta por 42 pueblos interconectados por más de 36 kilómetros de pasarelas de madera. No faltan parque de bomberos, comisarías de policía, escuelas o mezquitas para la oración entre otras muchas edificaciones.

Aquí la forma de vida parece bastante austera que en la ciudad, muy alejada de ciertas comodidades. Y la tranquilidad, tan solo es alterada por los continuos taxis acuáticos que agitan las turbias aguas del río Brunéi, quienes de nuevo nos ayudan a cruzar el río para continuar visitando la capital.

 

 

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Junto al muelle oeste y con fama de haberse convertido en el lugar con mejor sushi del sudeste asiático, nos recomiendan el restaurante japonés Kaizen Sushi. Frente a éste, una amplia avenida peatonal flanqueada por dos grandes almacenes conduce hasta la Mezquita de Omar Ali Saifuddien, cuyo nombre hace honor al difunto padre del actual Sultán de Brunéi.

Nos dirigimos hacia ella atraídos por la reluciente cúpula dorada que la preside. Entretanto y a pesar de encontrarnos en una de las zonas con mayor actividad de la ciudad, no deja de sorprendernos el silencio que reina en sus solitarias y espaciosas avenidas. Sin embargo y antes de aproximarnos a la mezquita, es al acceder al interior de uno de los grandes almacenes que flanquean este inmaculado bulevar, donde observamos un mayor trasiego de bruneanos refugiados bajo el aire acondicionado de sus impolutos restaurantes y cafeterías.

 

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Mezquita Omar Ali SaifuddienQué 3 dias en brunei

 

Ya junto al templo sagrado, la imagen reflejada en el lago artificial que lo rodea vuelve a ser espectacular. Un camino formado por sinuosos azulejos de mármol en color azul celeste, conduce hasta una barcaza ceremonial que en la actualidad, se usa para realizar competiciones de lectura del corán. Por otro lado, los alrededores de esta blanca e inmaculada mezquita, se encuentran poblados de frondosos jardines florales y cuantiosos árboles tropicales.

El acceso al templo que es gratuito, se encuentra restringido para los no musulmanes en horario de oración, el cual consultamos en una pizarra ubicada frente a su puerta principal. Tras ello y con la idea de acceder a la mezquita, nos descalzarnos frente al vestíbulo principal, donde un fiel ataviado con la chilaba tradicional, nos ofrece una fina túnica de color negra a la vez que gesticula dándonos la bienvenida e invitándonos a acceder a su interior.

Dentro no está permitido el uso de cámaras de fotos y el acceso es muy limitado para los no musulmanes, al no ser posible deambular a través de la sala de oración. El breve paseo por la estancia principal, es más que suficiente para hacerse una ligera idea del esplendor con que este maravilloso templo fue alzado allá en 1958.

El suelo, como no podía ser de otro modo, se encuentra completamente cubierto por delicadas alfombras urdidas a mano en Arabia Saudí. Sus paredes son envueltas en los mejores mármoles italianos y las imponentes lámparas de araña fueron traídas desde Reino Unido, posiblemente debido a los estrechos lazos tradicionales entre ambos reinos. En su interior, también abundan antiguas repisas de madera abarrotadas de enciclopedias y libros con explicaciones religiosas, algunos de ellos desgastados por el paso del tiempo.

Desde su exterior, el elemento más característico y llamativo es la gigantesca y llamativa cúpula cubierta en oro puro. Aunque es su minarete principal lo que la convierte en la estructura más alta de la ciudad. Y es que no en vano, mencionan que tras la construcción del cercano edificio del Islamic Bank of Brunéi, por orden expresa del Sultán se vieron obligados a desmontar el piso superior tras superar la altura del minarete.

Frente a la mezquita, un hermoso edificio acoge el Departament of Syariah Affairs (Departamento de Asuntos de la Saria). Tras él se encuentra el tribunal religioso, que debe de ser lo más parecido a los tribunales de la Santa Inquisición y es que cabe reseñar, que el país viene experimentando desde 2014 un severo endurecimiento de su legislación penal basado en la ley islámica (sharia). La ley en Brunéi, contempla castigos físicos incluso pena de muerte por determinados delitos.

 

Departament of Syariah Affairs

 

Continuamos caminado por las amplias avenidas de la ciudad hasta el Museo de Presentes Reales. Este museo cuyo acceso es gratuito, es el mejor lugar posible para conocer que se le puede regalar a una persona a quien no le falta de nada y que lo posee absolutamente todo. Tras descalzarnos y registrar nuestra visita en el mostrador de la entrada, seguimos las indicaciones para visitar la totalidad de las estancias del museo.

A través de nuestro recorrido, encontramos la carroza, el trono y un sin fin de objetos relacionados con la coronación del Sultán. Fotografías que cubren determinados aspectos sobre su infancia, adolescencia y su avezada afición por el polo, así como una extensa colección de retratos pintados a mano por artistas de renombre.

En una sala y acompañada de un regimiento de maniquíes vestidos con trajes tradicionales, se exhibe la carroza usada en 1992 para el 25º aniversario de su coronación, lo que reproduce el folclórico pasacalles ceremonial.

Pero es la amplia recopilación de regalos que se exhiben en la planta superior, lo que puede ofrecernos una visión general de como los líderes políticos de diferentes Estados, han solucionado el complicado problema que supone tener que visitar al Jefe de Estado más rico del mundo.

Podemos encontrar exuberante piezas de oro y piedras preciosas. Maquetas, placas conmemorativas, cerámicas, piezas de orfebrería y un sinfín de curiosos artículos de coleccionista. En definitiva, un colosal repertorio propagandístico de uno de los regímenes más desconocidos del mundo.

 

museo de presentes reales en brunei

 

Próximo al museo y frente a una hermosa zona ajardinada se encuentra Tamu Selera. Se trata de una amplia zona de restauración ubicada bajo un viejo tejado de uralita, donde podemos encontrar multitud de platos malasios e indonesios a bajo coste. La gastronomía bruneana se encuentra fuertemente influenciada por su proximidad a los países de Indonesia y la fronteriza Malasia. Su plato más tradicional, está constituido por una gelatinosa y viscosa papilla hecha a base de médula de palma de sagú que recibe el nombre de de Ambuyat.

Continuamos con nuestro itinerario a través de las calles más céntricas y “concurridas” de la ciudad, donde reparamos en su colorido y singular decorado. Las principales avenidas, están siendo ornamentadas con centenares de banderas nacionales y las fachadas de los edificios minuciosamente engalanados. Y es que meticulosamente, la ciudad se prepara para recibir el tradicional pasacalles con motivo de la celebración del 71º cumpleaños del Sultán el próximo día 15 de julio. Una lástima no haber previsto la visita a la ciudad para la próxima semana.

 

bandar_seri_begawan_brunei

 

cumpleaños del sultan de brunei

 

Hacia el este, en busca de algún turista despistado, los barqueros merodean a través del cauce del deslucido río Kianggeh. Cuyas orillas y salvando las distancias, nos recuerdan a los muelles que entre rascacielos, zigzaguean junto a la bahía de Singapur.

Próximo al río, un templo chino despierta nuestra curiosidad por lo que no dudamos en acceder a su interior. Aquí, observamos un reducido números de devotos, quienes deambulan entre la nieblina provocada por el incienso que prende como ofrecimiento a las divinidades.

 

templo chino en brunei

 

Ignorando a los barqueros que nos reclaman desde las agitadas aguas que golpean con fuerza el malecón, caminamos por el paseo marítimo de la ciudad en dirección a los embarcaderos. De camino encontramos una simbólica escultura dorada, que los bruneanos decidieron regalar a su Majestad con motivo de su sexcuagésimo cumpleaños.

Esta escultura es popularmente conocida como Mercu Dirgahayu 60. Su sinuosa y encorvada configuración representa el número 60 en árabe.

Contiguo a la escultura se encuentra uno de los muelles principales, desde donde tomamos un bote de regreso a Kampong Ayer. Kem, vuelve a insinuar que en el país la vida nocturna es inexistente e insiste en que es la frontera malaya, el único lugar donde podremos encontrar diversión. Ante su insistencia, decidimos quedarnos en el albergue para descansar.

 

 Mercu Dirgahayu 60

 

Día 3. Mezquita de Jame´Asr y paseo en barca por la selva de Brunéi

Para nuestro último día en la ciudad, además de visitar la impresionante mezquita de Jame´Asr ubicada a las afueras de Bandar Seri, hemos pensado remontar el río para adentrarnos en la frondosa selva bruneana. Para ello, hemos acordado vernos con Kem en el alojamiento tras la comida, cuando según menciona tendremos más posibilidades de avistar fauna salvaje.

En primer lugar nos dirigimos a la terminal de autocares. Ubicada muy próxima a uno de los muelles de la ciudad, es donde tomaremos el autobús urbano número 1, que en apenas 20 minutos nos conducirá hasta la mezquita.

El transporte público en Brunéi, se centraliza únicamente en una red de autocares gestionado por diferentes empresas privadas. El servicio, operativo únicamente hasta las 18:30, puede resultar caótico pero en definitiva, es bastante eficaz para desplazarse sobre todo hasta los barrios más alejados del centro.

Afortunadamente no hemos tenido que esperar y enseguida, tomamos el autobús hacia la mezquita. Los autocares son bastante antiguos y los importes se cobran una vez abordo. Localizar las paradas puede resultar bastante complicado, ya que algunas se encuentran señalizadas con una pequeña marca sobre el acerado y otras, simplemente no se encuentran señalizadas.

La colosal Mezquita de Jame´ Asr fue erigida en 1992 y se trata de la más grande del país. Cuenta con 29 cúpulas doradas en conmemoración del actual Sultán de Brunéi, miembro número 29 de la dinastía, quien ordenó expresamente su construcción.

 

Mezquita de Jame´Asr Hassanil Bolkiah qué ver en Brunéi

 

 

Sus modernos minaretes son rematados con una reluciente cúpula dorada, que se elevan sobre las nuevas zonas comerciales de Kiarong y Kiulap. Su arquitectura, representa fielmente el estilo islámico moderno, incidiendo profundamente en la proporción de sus formas.

Por la noche, el espectacular templo sagrado es iluminado a conciencia simulando encontrarse envuelto en llamas. El acceso a su interior se encuentra limitado para los no musulmanes fuera del horario de oración, por lo que paseando alrededor de sus jardines y fuentes, esperamos de nuevo la llegada del autocar para regresar a la ciudad.

 

Mezquita de Jame´Asr Hassanil Bolkiah ​ qué ver en Brunéi

 

De nuevo nos dirigimos hacia Kampong Ayer, donde un amigo de Kem nos espera abordo de su barca motora para adentrarnos en la selva que circunda la ciudad de Bandar Seri Begawan.

El barquero, no tarda en romper el hielo y comienza a conversar con nosotros mientras nos dirige a través de las turbias aguas del río Brunéi. Desde la barca, nos muestra la mezquita de Omar Ali Saiffudien, así como el campus universitario y otros edificios oficiales de menor relevancia. También comprobamos que el asentamiento flotante es bastante más extenso de lo que habíamos percibido, lo que en un principio nos hizo dudar sobre su gran envergadura.

A medida que remontamos el río y entre ocultos tras la espesa masa selvática, comenzamos a divisar los inmaculados tejados encorvados que cubren los palacios reales. comúnmente conocidos como Istana Nurul Iman (Palacio de la Luz de la Fe).

Se trata de la Sede Oficial del Gobierno de Brunei y residencia habitual del Sultán. Entre otras muchas excentricidades, el Palacio contiene 1.788 habitaciones, un garaje con capacidad para 110 vehículos y un establo con aire acondicionado y capacidad para alojar a los 100 ponis de polo propiedad del Sultán.

La opulenta edificación, fue diseñada por el arquitecto filipino Leandro V. Su moderno diseño, combina techos abovedados característicos de la cultura malaya, con arcos y bóvedas doradas inherentes a la cultura islámica. Actualmente, se convierte en el palacio residencial más grande del mundo.

 

palacio real de brunei

 

Tras finalizar el ramadán, durante los tres días que dura el Hari Raya Aidil Fitri, el Sultán recibe a extranjeros y bruneanos, quienes lucen sus mejores atuendos con trajes vivos de colores, algunos de ellos tejidos a mano para la ocasión. Durante la sesión de puertas abiertas, además de estrechar la mano al Sultán (a su esposa las mujeres), los visitantes pueden gozar de un copioso bufé a base de curris y pasteles.

 

 

Entre frondosos manglares y oteando sus imprecisos márgenes, continuamos remontando las turbias pero mansas aguas del río Sungai Brunéi.

No muy lejos, reparamos en la presencia de un cocodrilo apostado bajo las aguas del río, aunque no de muy grandes dimensiones. El pequeño caimán, mansamente pero de forma acechante nos muestra sus abultados ojos con los que trata de intimidarnos. Aunque en pocos segundos y sin apenas tiempo para fotografiarlo, desaparece ocultándose bajo las espesas aguas del río.

A no demasiados metros comenzamos a divisar, balanceándose sobre las ramas de los manglares, una primera familia de monos narigudos. Su extraña nariz, es una peculiaridad distintiva de éstos primate característicos de la isla de Borneo y Sumatra que desafortunadamente, se encuentra en peligro de extinción. Proseguimos recreándonos en éstos tímidos monos quienes poco a poco, comienzan a sucederse brincando y escabulléndose entre las ramas de los manglares.

 

 

selva de brunei

 

 

Desde la lejanía comenzamos a divisar la cúpula del palacio real, lo que significa que de nuevo nos aproximamos a la ciudad.

El barquero, atento y generoso, a través de un revoltijo de pilotes hacinados nos obsequia con una pequeña travesía entre de los fangosos canales que engullen la aldea flotante hacia donde nos guía.

Sus explicaciones, desvelan que el amasijo de escombros de madera y hormigón, son producto de un devastador incendió que arrasó las viviendas de unos 10.000 aldeanos unos años atrás. Al bajar la marea, reparamos en que algunos canales han desaparecido, dejando entrever voluminosos mantos de basura que se acumulan bajo las estructuras de las viviendas.

La travesía resulta bastante entretenida ya que nuestro improvisado guía, nos aclara determinados aspectos sobre la forma de vida en el país. Como por ejemplo, que las duras restricciones legales y opresión bajo la que se encuentra sometida la población, es compensada por el Sultán en forma de generosas ayudas a la vivienda, o con un sólido sistema sanitario y educativo gratuito para las clases más desfavorecidas.

Mientras navegamos vuelve a esbozar una sonrisa, a la vez que fanfarronea y presume del bajo precio de los combustibles en el país. Pero enseguida, parece resignarse al cruzar la faraónica construcción de un puente colgante, que según menciona está siendo cimentado para conectar la ciudad con las urbanizaciones más adineradas al otro extremo del río.

 

 

Nuestra guía prosigue con sus explicaciones mientras lentamente, dirige la pequeña e inestable embarcación de regreso al alojamiento de Kem. A su vez, las fueraborda agitan las oscuras aguas del río al caer una nueva noche sobre la ciudad.

Nosotros, muy agradecidos por su amabilidad debemos despedirnos de Kem, quien tras recoger los equipajes nos acompaña hasta el embarcadero mostrando semblante sonriente aunque con un cierto aire de nostalgia.

Debemos tomar el autocar número uno que nos conducirá hacia el aeropuerto, donde nos volvemos a encontrar con el taxista que nos recogió en la misma terminal dos días atrás y con quien volvemos a conversar de nuevo. Nuestra experiencia de 3 días en este misterioso y desconocido país oculto bajo manglares en la selva de Borneo, ha llegado a su fin.

Sin duda, el inolvidable recuerdo de sus inmaculadas mezquitas y vida salvaje, los barqueros agitando las aguas del río al caer la noche y su tímida pero acogedora población, se han ganado un merecido recuerdo dentro de nuestro aventurero corazón.

 

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